La Hora de las Brujas: Qué pasa a las 3 de la mañana (y cómo puedes usarlo a tu favor)
¿Sabías que muchas personas se despiertan justo a las 3:00 a.m. sin razón aparente? A ese momento mágico se le conoce como la hora de las brujas, y tiene mucho más sentido del que imaginas.
¿No te ha pasado que te despiertas a las tres de la mañana con el corazón un poco acelerado y la sensación de que el mundo está como… más callado de lo normal?
Puede que sí. Y si te ha pasado, quédate por aquí, que lo mismo descubres que eres más bruja (o brujo) de lo que pensabas. O al menos, que hay una forma preciosa y mágica de entender lo que te está pasando.
Muchas culturas reconocen la hora de las brujas como un momento propicio para la magia, los sueños lúcidos y los mensajes del alma.
Se llama así a ese ratito entre las 2:00 y las 4:00 de la madrugada, especialmente las 3:00 a.m., que es cuando se dice que el velo entre lo visible y lo invisible se vuelve tan fino que casi se puede atravesar.
Y no, no es que te estés volviendo loca ni que tu gato te esté mirando raro por gusto.
Es que esa hora tiene algo especial. Como si el universo entero te dejara en silencio para que puedas escuchar cosas que durante el día pasan desapercibidas.
¿Y sabes qué? A esa hora, si sabes cómo mirar y qué hacer, puedes:
Escuchar a tus guías o a tu intuición.
Sentir más claramente lo que necesitas cambiar.
Pedir ayuda al universo, o a quien tú creas, para algo que te preocupa.
Hacer un pequeño ritual y sentirte más en paz contigo.
Te voy a compartir tres cosas muy sencillas que puedes hacer. No necesitas tener un altar enorme ni una habitación llena de velas negras (a no ser que te encante eso, claro). Solo ganas de sentir, de estar contigo y de abrirte un poquito.
Sirve para: recibir respuestas o ver algo que necesitas comprender.
Vas a necesitar:
Un espejito (de los de baño vale)
Una vela blanca
Un poco de incienso, si tienes (lavanda o sándalo son ideales)
¿Qué haces? Te sientas tranquilamente, enciendes la vela y el incienso si puedes, y te miras en el espejo sin prisa. Solo respira. Mira tus ojos.
Mucha gente, al hacerlo, empieza a sentir cosas. O incluso a ver su reflejo un poquito diferente.
No pasa nada. No es brujería de película, es que cuando te das tiempo para mirarte sin miedo, tu alma también se asoma.
Sirve para: sentirte más segura, menos vulnerable.
Vas a necesitar:
Una vela morada o blanca
Algo que sea especial para ti: una pulsera, una piedra, una medallita
Un vaso de agua
¿Qué haces? Pones el vaso de agua junto a la vela y tu objeto. Enciendes la vela.
Cierras los ojos y dices algo parecido a esto (con tus palabras si quieres):
“Que esta hora me envuelva de luz.
Que nada me asuste. Que todo lo que venga sea bueno para mí.”
Dejas que la vela se apague sola o la apagas con cariño, y llevas contigo ese objeto cuando salgas a la calle.
Sirve para: sacar lo que tienes dentro y escuchar lo que no sueles oírte decir.
Vas a necesitar:
Un cuaderno o libreta
Un bolígrafo
Silencio
¿Qué haces? Escribe. Sin pensar. Como si hablaras con alguien muy sabio que vive dentro de ti y que no te juzga nunca.
Puedes empezar con algo tan simple como: “No sé por qué me he despertado a esta hora, pero me siento…”
Y lo demás, ya vendrá.
En la tradición afrocaribeña se relaciona con los momentos de mayor conexión con los ancestros.
En Europa del Este, se cree que las brujas volaban a sus aquelarres en este momento exacto.
Para el catolicismo, la hora opuesta a las 3 p.m. (la hora de la muerte de Jesús) representa una hora demoníaca.
Pero para nosotras, las brujas del siglo XXI, es una hora de poder, conexión y transformación.
Mucha gente cree que la magia solo es para quienes visten de negro, leen cartas o viven en el bosque.
Pero no.
La magia también es para la mujer que madruga para hacer pan, para el chico que corta el pelo y le da consejos a su clientela, para la madre que cuida de todos y se olvida de ella, para ti que estás leyendo esto con la duda de “¿será que yo también puedo?”
Y te digo algo con el corazón en la mano:
Sí. Puedes. Y lo llevas dentro.
Ahora ya sabes qué ocurre durante la hora de las brujas y cómo puedes convertir ese momento en tu aliado espiritual.
¿Te has despertado alguna vez a las 3:00 a.m. sin saber por qué?
¿Qué sentías?
¿Te animas a probar alguno de los rituales?
¿Qué te gustaría preguntarle al universo si supieras que te va a responder?
Entonces estás más cerca de la magia de lo que pensabas.
Te invito, de corazón, a unirte al La Academia Brujeando, un espacio donde aprendemos juntas y juntos a usar esta sabiduría que está en todas partes: en el viento, en las velas, en las manos que cocinan, en los ojos que escuchan.
Y si alguna vez te vuelves a despertar a las 3 de la mañana, ya no te asustes.
Solo sonríe, escucha… y enciende tu luz.
Si has llegado hasta aquí, no es por casualidad.
Hay algo en ti —aunque sea una chispa pequeñita— que quiere comprender el lenguaje de las cartas, escuchar tu intuición sin miedo y leer el tarot con confianza y propósito.
Y eso es justo lo que te enseño, paso a paso, en mi curso online de Introducción al Tarot.
Un curso para ti, que no necesitas saber nada antes, solo tener ese corazón curioso que ya late al ritmo de la magia.